
Una madre con su bebé recién nacido Nathaniel Kiefer | iStock
Mercè Palau 9 de diciembre de 2025 05:00 h
Una pequeña reseña, para reflexionar sobre este articulo que día a día moviliza a muchas madres en sus diferentes tiempos de posparto, sobre un artículo publicado en elDiario.es.
El artículo de elDiario.es invita a detenernos en el posparto no solo como un tiempo de recuperación física, sino como un momento en el que el cuerpo —tal como era conocido y representado— se transforma profundamente. ¿Qué ocurre cuando el cuerpo que habitábamos ya no responde a la imagen que teníamos de él? No se trata únicamente de órganos, hormonas o plazos médicos, sino también del cuerpo imaginario: ese cuerpo propio cargado de expectativas, ideales y significaciones, que tras el parto ya no es el mismo.
El artículo cuestiona la idea extendida de que el cuerpo “vuelve a la normalidad” en pocas semanas, algo que solo podría plantear entre signos de pregunta. La recuperación física y mental puede llevar meses, incluso años. ¿Qué efectos tiene vivir estos cambios en una cultura que exige rapidez, rendimiento y adaptación inmediata? ¿Qué lugar queda para el cansancio, la fragilidad o la sensación de extrañeza frente al propio cuerpo?
El posparto, desde el psicoanálisis puede pensarse como un tiempo en el que el cuerpo real irrumpe y desajusta la imagen previa. El cuerpo que gestó, parió y ahora cuida ya no encaja del todo en los ideales anteriores. ¿Cómo se elabora ese desajuste? ¿Se trata de “volver a ser la de antes” o de construir una nueva forma de habitar el cuerpo y el deseo?
El artículo menciona también la tristeza, ansiedad, sensación de desborde, que muchas veces son silenciados o minimizados. ¿Qué sucede cuando estos afectos no encuentran palabra ni escucha? ¿Cuántas veces el malestar se vive como una falla personal y no como parte de una profunda reorganización subjetiva?
Pensar el posparto desde el cuerpo imaginario nos permite abrir otra pregunta: ¿y si no se tratara de recuperarse, sino de reconocerse en una transformación? Dar tiempo y espacio a este proceso implica aceptar que no todo es medible ni controlable, y que el cuerpo, en su dimensión subjetiva, también necesita ser escuchado.
Hitzez psikologia.