
«La vida es un lugar muy difícil y tendemos a idealizar las cosas: el amor, la amistad, la vida misma. No idealicemos también la felicidad. Si tenemos una opción de ser felices, nunca será sin un poco de tristeza, sin un poco de ausencia, sin un poco de dolor, sin algo de soledad… Si alguna felicidad es posible, tenemos que aceptar que será una felicidad imperfecta.»
¿Cuántas veces en realidad ese momento de felicidad está ahí y no nos damos cuenta?
Una impresión, una reseña, una pequeña sinopsis:
La felicidad. Más allá de la ilusión de Gabriel Rolón es un ensayo que cuestiona las ideas fáciles, rápidas y superficiales que rodean a la felicidad en nuestra cultura contemporánea. Frente a los mandatos simplistas de “ser feliz” como si fuera un destino o una obligación, Rolón plantea que la verdadera pregunta no es tanto “¿cómo ser feliz?” sino “¿qué entendemos por felicidad?” —una interrogación que nos llama a pensar de manera más honda y menos ilusoria.
Rolón escribe que “la felicidad no está en las falsas metas que nos propone la cultura contemporánea”, y que no la encontraremos únicamente en logros, reconocimiento o en huir del dolor. En su voz se oye una advertencia clara: no se trata de negar las emociones difíciles, sino de “alojar todas nuestras faltas”: “Si mi felicidad no es capaz de alojar eso [lo que me falta], entonces no existe.”
Esta reflexión nos recuerda que la felicidad no es un estado permanente ni una receta de bienestar continuo. Como Rolón señala a menudo, nadie puede ser feliz a la fuerza, ni siquiera cuando el mundo lo exige o lo da por hecho. La felicidad, aquí, aparece más como un modo de habitar la vida con sus ausencias, dolores y deseos, que como una meta a alcanzar.
Lo que Rolón propone es desandar los prejuicios y escuchar el propio deseo en lugar de perseguir mandatos sociales; abrir espacio para que la vida interior, con toda su complejidad, pueda ser vivida y pensada. La felicidad, entonces, no es sinónimo de ausencia de tristeza o de dolor, sino una forma de vivir que reconoce la incompletitud, la falta y la experiencia subjetiva del deseo como parte de su trama profunda.
¿Qué ocurre si dejamos de buscar una felicidad perfecta para aprender a convivir con nuestras faltas y deseos?