
«¿Por qué somos tan frágiles ante la traición? ¿Qué pesar se aloja en una promesa no cumplida, una amistad en la que nos vemos apartados, un amor traicionado?«
(Cap. Traición*. pág. 103) Anne Dufourmantelle, en su libro En caso de amor. Bellísimo libro. *
Lulú ilustraciones. https://twitter.com/luluilustracion
En el encuentro con el amor el sujeto experimenta un avasallamiento de todas las emociones, zozobra que se juega en medio de la fantasía y el deseo, donde el sujeto queda acorralado por mariposas que aletean subversivas por ese sentimiento vulgarmente conocido como: amor. El sujeto cuando descubre el amor, obnubilado se ofrece y se entrega, por ello nunca un sujeto ha estado tan en la cuerda floja como cuando ama, porque idealizado el amad@, la angustia asoma ante la posibilidad de perderlo y/o de perderse en él.
Uno de los aforismos lacanianos dice «el amor es dar lo que no se tiene» y lo que justamente no se tiene son garantías, ni de lo que se da ni de lo se que recibe. De ahí que ¿es el amor un riesgo? ¿Qué implica amar? ¿Es el amor reconocimiento?
El amor es una forma de estar con otro. Por ello cuando se descubre que el amad@ es infiel de repente el caos, todo lo que hasta el momento tenia sentido se pierde, se desploma. El cuerpo se estremece por el desconcierto ¿cómo ha sido capaz? El sentimiento de la traición sobrevuela empañándolo todo desde la razón hasta el corazón, aún siendo la traición parte de nosotros mismos «con las mentiras, las coartadas, los pretextos y las excusas» que alguna vez fuimos capaces de armar.
Cuando estamos cerca de escuchar y/o pronunciar esta palabra “traición” todo comienza a oscurecerse, porque lo que sigue a ella es el encuentro con una falta. Algo falla para que se produzca esta falta, o para que esta falta quede al descubierto, a cielo abierto. Una falla que juega con la inocencia de uno, pero que supone al menos dos.
La traición es uno de esos conceptos que provoca incomodidad, desazón de la que dicen que nada bueno se puede esperar. Contradice a la lealtad, aunque no se sepa a qué se debe el honor. Quebranta a la fidelidad, aunque no seamos fieles. Porque es la impronta de su equívoco, lo que origina rechazo.
Hablar de traición es que al hilo se evoquen verbos como engañar, defraudar, desilusionar. También devienen en el mismo orden los sentimientos que puede desatar: ira, tristeza y dolor.
¿Cómo pensar entonces la fragilidad? Anne Dufourmantelle dice, “cuando sobreviene la traición la frágil envoltura que protegía al yo, sale volando, entonces las emociones invaden junto con la verdad” (Cap. Traición*. pág. 103). ¿Pero de quién será esta verdad? La traición en definitiva está en nosotros prácticamente desde los orígenes, somos los primeros en traicionarnos, sin embargo, cuando llega de otro y vale destacar que no de cualquier otro, allí es donde el efecto deviene feroz y lo primero que aparece es la perplejidad.
Ceder en el deseo se acompaña para el sujeto siempre de alguna traición, sea ésta a sí mismo ó a tolerar que alguien traicione las expectativas depositadas como se había acordado y/o esperado. “No me esperaba eso” “¿Cómo pudo ser capaz?”. La traición sorprende y algo parece quedar en suspenso. Un tiempo se detiene y otro parece retornar a toda prisa colisionando pensamientos invadidos por la ansiedad. Como sea que fuere, eso que vuelve golpea, agita e inquieta. Emerge un recelo que se filtra por la hendidura que deja la traición, y todo aquello que se había depositado en ese vínculo con ese otro ahora, aplasta.
«Cada uno de nosotros aloja ese monstruo (la celosía) en sí mismo, dormido en nuestras venas y latiendo lentamente al unísono del corazón, hasta que una palabra, un indicio, despierta de su sueño a este huésped inquietante y entonces nuestra vida se vuelve irreversiblemente contaminada» (Cap. Celosía. pág. 110)
Lo que antecede a la traición son palabras, creencias, con apariencia de promesas que auguran eso que llamamos en ocasiones confianza. Palabras empeñadas y porfiadas que crean ilusión. Por eso en la traición lo que perdemos es esa fianza, esa garantía que creíamos asegurada, nuestra provisión de ilusión, de amor, de esperanza. «Querríamos no sufrir. Preferiríamos no… No sentir la subida inquietante de la angustia, no probar la violencia de las crisis de llanto cuando la celosía nos asalta, cuando el sentimiento de ser traicionados nos afecta. « (Cap. Un encuentro*. pág. 101)
La traición puede dejar una huella difícil de deshacer porque acontece, se produce en acto dejando preguntas que a priori no encuentran respuestas claras. ¿Hay respuestas claras? De alguna manera hay respuestas que podría tener el otro, es decir, quien ocupe el lugar de traidor. “¿Porque me hizo esto?, ¿Qué le hice yo? ¿Es que no confía en mi para decírmelo? “No me lo puedo creer, no me lo esperaba de…” Pero otras desde luego habrá que comenzar a buscarlas en nosotros mismos.
Hitzez Psikologia.
*Título del libro: En caso de amor. Psicopatología de la vida amorosa. Autor: Anne Dufourmantelle. Traducido por: Karina Macció y colaboradores. Nocturna Editora 2018.