
Una pareja se construye entre la cercanía y el espacio necesario para caminar…
Foto: Chema Madoz. Metáforas visuales con objetos cotidianos para hablar de nuestros sueños, emociones y miedos a partir de lo que esos objetos podrías ser.
Cuando hablamos de vínculos tóxicos lo hacemos para referirnos a un tipo de relación en la que una de las partes puede encontrarse atrapada en un lazo perjudicial con el otro. Pero enseguida aparece una pregunta necesaria: ¿es una persona la “tóxica” o es la dinámica del vínculo la que se vuelve dañina?
El verdadero riesgo aparece cuando la subjetividad de uno comienza a borrarse: su palabra pierde valor, lo que siente se minimiza y el encuentro deja de ser entre dos para transformarse en una falsa unidad. Allí el vínculo ya no sostiene, sino que asfixia.
En la clínica, muchas veces no sólo se escucha la dificultad para separarse físicamente, sino algo más profundo, la imposibilidad de pensarse lejos del otro. Así ese otro, ese compañero termina funcionando como alguien que calma inseguridades, vacíos o miedos que cuesta afrontar en soledad. Se vuelve una completud ilusoria que calma momentáneamente, pero deja a uno cada vez más dependiente.
Esto puede verse en parejas que se aíslan del entorno, en relatos llenos de justificaciones o en celos que aparecen como certezas. Entonces el otro deja de ser un semejante y pasa a sentirse como una amenaza, perderlo no se vive sólo como separación, sino como riesgo de derrumbe propio.
Ya S. Freud advertía que en el amor se ponen en juego antiguas dependencias y modos tempranos de buscar sostén. Más tarde, J. Lacan profundiza esta idea al señalar que el otro puede quedar atrapado en una función imaginaria, no como alguien con deseo propio, sino como aquello que garantiza cierta consistencia interna. Por eso soltar no duele sólo por amor, sino por la sensación de que algo de uno mismo podría desarmarse.
Desde esta perspectiva, la pregunta deja de ser únicamente cómo salir de ese vínculo hay otras cuestiones además a tener en cuenta para trabajar en un análisis ¿qué falta viene a cubrir ese lazo? ¿qué temor aparece cuando imaginamos la separación? ¿qué parte de nuestra historia insiste allí, aun cuando el presente duele?
Tal como decíamos no solo se trata de si me voy o me quedo en esta relación, sino ¿qué creemos que perderíamos de nosotros mismos si ese vínculo terminara?
Hitzez Psikologia.