27 de octubre de 2020

Síndrome de la Cabaña.

El Síndrome de la Cabaña ¿De qué trata? ¿Porque hablamos hoy de este síndrome? Para empezar diremos que siempre que hablamos de un ”síndrome” hacemos referencia a un grupo de síntoma diversos que juntos van a caracterizar a un determinado malestar o describirán a un conjunto de fenómenos propios de una situación específica.

Ahora si, conforme a que hemos comenzado después de casi dos meses de confinamiento a habitar gradualmente esos lugares que tanto extrañamos, nuestros puntos de encuentro, los lugares de paseo, las actividades cotidianas al aire libre, etc. vamos restableciendo las rutinas, así como esa combinación de sensaciones que implican volver. Los sentimientos afloran y la ilusión se proyecta.

Sin embargo, salir de casa hoy no es para todos una tranquilidad (menos aún para los adultos mayores, o para aquellos que han estado en primera linea de atención con la posibilidad de contagio del virus, o quienes han perdido un familiar) y no parece necesario retomar aquellas actividades que se debieron postergar. De hecho, en algún punto sienten que esa idea los abruma. Han hallado en estos días una seguridad dentro del hogar que no están dispuestos a resignar fácilmente. Bienestar que de alguna manera interfiere en su vida de relaciones. Pero que poco a poco podrían ir acercándose de nuevo a aquellos lugares de encuentro.

No obstante, algunas consultan que están llegando estos días reflejan un costado aún más problemático debido a que estos pacientes perciben un mayor grado de ansiedad, de miedo al contagio, enfado por no estar de acuerdo con las medidas preventivas adoptadas en relación a la seguridad de su hogar. Se agobian ante la demanda de restricciones que se imponen al extremar la situación de cuidado. No se sienten preparadas para afrontar el retorno a esta «nueva normalidad» que algunos denominan.

¿Cómo identificar estos síntomas?

Para especificar un poco dicho conjunto de síntomas, podemos agruparlos de las siguiente manera; miedo imposible de describir que cuando intentan ponerlo en palabras no encuentra límites. Temor de ser avasallados por el exterior. Perciben de forma inapropiada los espacios abiertos como cerrados, donde circula mucha gente y no se pueden pensar en sostener allí su presencia. Aun así , no hay que confundirlo con la conocida agorafobia, porque el síndrome surge a partir de una situación de encierro, tal como ha sucedido consecuencia de la pandemia.

Atravesamos tiempos de cambios donde esta situación puede derivar, por un lado, en una situación pasajera de la que con objetivos y apoyo se logra salir adelante. Pero por otro lado, puede alcanzar a extremos que expondrán al sujeto a estados prolongados de angustia, y malestar que afectarían ya no solo a ellos, sino también a la propia familia.

La salud mental, es tan fuerte como débil si no atendemos a sus inquietudes.

Hitzez Psikologia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *