11 de mayo de 2021

Apegos Feroces. De Vivian Gornick

“Mi sitio estaba con mamá. Con ella la cosa estaba clara: me costaba respirar, pero me sentía segura”.

Un relato autobiográfico novelado, de una madre anciana y su hija, donde los paseos por las calles de Nueva York, reconstruiran cada escena vivida del pasado a partir del presente, recortando diversos temas.

Vivian Gornick, nació en Bronx en 1935, escritora, periodista y feminista de los años ‘60 en Estados Unidos. Vivian, escribe lo discordante que puede resultar, a veces, la relación de una madre con su hija, lo incompatible del vínculo de una hija con su madre. Una profunda reflexión sobre relaciones afectivas feroces, materno filiales, sobre el amor y otras. Escribe Vivian “sus deseos (los de su madre) eran simples pero innegociables. Los experimenta como necesidades”.


Durante la infancia de Vivian se edificaron dos modelos femeninos muy diferentes en relación a lo que podría pensarse de la mujer: por un lado, un modelo algo más conservador a las creencias de la época, donde el matrimonio estaba idealizado y la mujer no era nada sin un hombre a su lado.  La idea de amor romántico tradicional para la mujer era puro, se entregaba a un solo hombre para casarse y formar una familia. Criar hijos y educarlos, un modelo conservador claramente reflejado en la vida de su madre…. Y por otro lado Nettie, esa joven vecina cuya identidad se configuraba en la seducción que inquietaba tanto a hombres como a mujeres, despertando en Vivian la otra cara de la mujer. Una mujer que era algo más libre y misteriosa, al menos por momentos. Aunque también dedicó parte de su interés en el semblante adecuado para conseguir un buen marido, aún pensando que los hombres eran “un asco».

Dos modelos, tres mujeres, la narradora Vivian, su madre y Nettie que se entregan a placeres distintos. “Nettie quería seducir, mamá quería sufrir y yo quería leer.”

Apegos Feroces, un título que se desprende de la intensidad con la que cada personaje envuelve al otro, particular forma de crear un lazo significativo con el otro desde el apego. Es decir, desde un vínculo afectivo, un vínculo primario muy estrecho que comienza con la figura materna. Apego que provoca persistencia, aun cuando origina afectos displacenteros o dolorosos.  

Un libro que tejera los más entretenidos momentos de esta intensa relación, madre-hija. «Por mucho que procurase diferenciarme de ella, parecía que siempre acababa como mamá, echada en el sofá con la mirada perdida.»

Reseña Hitzez Psikologia.

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