17 de abril de 2021

Del color de la Leche, de Nell Leyshon*

Un relato ficcionado, «artificios que permiten contar pudiendo enmascarar y velar lo trágico de lo real, hacer sonreír a través de la comedia el duelo que puede representar el horror de una perdida.»*

«Del color de la leche» una historia que desde el comienzo podríamos ubicar entre la ternura y la inocencia; la comedia y la intriga.

Nell Leyshon, escritora británica. Trabajando con gente marginada y analfabeta empezó a pensar en crear una historia que se convertiría en su personaje principal.

Una pequeña sinopsis.

mary es una jovencita de 14 años que vive en una granja de la Inglaterra rural de los años mil ochocientos treinta. En la misma vive con sus padres, hermanas y el abuelo, además de con todos los animales y plantas, propios de una granja. Una jovencita inquieta, curiosa, con una bocaza muy grande, que no siempre esta dispuesta a cerrar.

Nell Leyshon, narra una historia que debía ser contada, para que conozcamos mejor porque pasó lo que pasó, para que entendamos por qué algunas historias deben ser contadas. Por ello mary, la protagonista principal, tenia la obligación de aprender a leer, pero fundamentalmente a escribir. Porque, a pesar de que para hacer el trabajo forzoso de la granja, tal como le decía su abuelo, no era necesario instruirse, sí que lo era para que entendamos su versión de lo que aconteció.

Una familia tan especial como cualquier otra, donde las relaciones más allá de lo crudas que pueden parecer a simple vista, no destacarían si no fuera solo por unos detalles; este padre no quería que todas sus hijas fueran mujeres y menos aún que una fuera coja. De manera que acepta intercambiarla con su vecino el vicario del condado, que se encontraba en la próxima colina, un cambio que fue rentable para él. Un vecino que incluso merecía ser respetado, como cualquier otro vecino, salvo por un detalle, uno para el que mary no estaba preparada.

Un libro escrito de una forma poco usual, donde las mayúsculas no necesitan estar presentes para contar que un suceso puede ser «muy grande, en intensidad o en importancia.» Por que tal y como dice mary «éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano» «me prometí a mí misma que escribiría la verdad y las cosas que pasaron. eso es lo que voy a hacer.» Y para esa verdad, las mayúsculas de los nombres propios adquieren valor no por su comienzo, sino por lo que hace cada personaje a nombre propio. Y a veces, solo por como funcionan en su rol, rol que no necesita mayúsculas.

Mayúsculas, que tampoco son necesarias para dar comienzo «después de un punto» a la siguiente oración, ya que, después de todo mary aprendió a poner el punto, pero para dar fin a algo que ya no daría lugar a otra oración.

Intriga que ligeramente y poco a poco leemos como va torciéndose. Lo familiar y cotidiano, dan un giro. Un libro, la biblia, de representación divina como sagrada, principal fuente de fe y doctrina en Cristo. Pero que para mary, además, era testigo del misterio de las letras y otras cuestiones más «mis dos primeras palabras. puse el dedo encima de las letras del librito negro y lo moví siguiendo sus formas. y mientras sentía las letras que estaban grabadas en el cuero, las leí en voz alta. la. biblia, dije. la biblia.»

Nell Leyshon, a través de este personaje, nos permite pensar como la escritura puede cifrar como descifrar. Velar, como develar. La escritura, la letra, pueden ser vehículo de una verdad como de un engaño, pero siempre puede suscitar una versión, como la de mary, «éste es mi libro y lo he estado escribiendo con mi propia mano. he deletreado todas sus palabras. he escrito todas sus letras. y todo es verdad salvo una cosa.»

Reseña, Hitzez Psikologia.

* Prólogo de Valeria Luiselli. Traducción de Mariano Peyrou. Sexto Piso (Madrid/México, 2013)

* El psicoanálisis se sirve del relato, como la literatura de las psicopatologías de la vida cotidiana. Silvina Fondra

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